miércoles 15 de diciembre de 2010

Vitaljoya: una engañifa más

Que España es un país dividido entre jetas muy listos y tontos muy tontos, ha quedado en evidencia muchas veces (sin ir más lejos). Lamentablemente, la picaresca fue la primera actividad globalizada, por lo que podemos encontrar, sin dificultad, ejemplos por los cuatro costados del globo.

La última engañifa (que hermosa palabra y que acertada definición) la acabo de descubrir en un periódico gratuito. En el anuncio, que os reproduzco a continuación, nos intentan colocar una versión lujosa de las conocidas pulseras de plástico Powerblades (o como se llamen) que han hecho furor en toda clase de inocentes, incluyendo a madres y Ministras.


Lo que me indigna del asunto, más allá de las supuestas propiedades beneficiosas (método eficaz dicen), o de su escandaloso precio, es que utilicen un personaje conocido, fiable para muchas personas mayores, como solvente gancho para la venta. Me refiero a Manuel Giménez.

Este ex-policía y periodista ha pasado de perseguir estafas a favorecer engaños como este. Hace años colaboraba en el excelente programa radiofónico La Ley de la Calle, de Arturo Pérez-Reverte, y recuerdo que hablaban de los timos del momento, y de las cautelas que había que tomar. 

Entiendo que cada uno se busca la vida como puede, pero a mi se me caería la cara de vergüenza por legitimar una tomadura de pelo como esta, dirigida a un sector de la población -las personas mayores-especialmente indefenso y proclive a caer en estas mierdas.

Te has cubierto de gloria, Manuel.